El blog de Luis Venegas

Pues eso…

De Holanda a México. II

without comments

Los políticos son muy poco populares. La gente no los quiere ni en México ni en Holanda ni en Australia ni en Irlanda. En México echamos la culpa a los políticos de todo lo malo que nos pasa. Se lo han ganado a pulso. Tuvimos la pésima suerte de que la transición democrática la condujera una generación timorata, servil, ambiciosa, mezquina, de corta mirada y corrupta hasta la médula. Es la generación que todavía conduce los destinos de este país, la generación de los gordillo, los foxes, los beltrones, los lópezobrador, los noroña, los montiel, los calderón, los juanitos… y así.

La nuestra es una transición que se quedó en el ámbito electoral. ¿Saben por qué nos generó tal morbo el Juanito-gate? Porque en el fondo era un espejo en donde todos nos mirábamos: así se siguen haciendo las cosas en la cooperativa escolar, en el mercado de la colonia, en el condominio, en el sindicato. Vaya, así se hacen las cosas hasta en las iglesias de este país. En México hemos hecho el prodigio de dejar a la democracia con Platón, de hacer de Maquiavelo un santo y de Adam Smith un verdadero profeta.

Porque sí, los políticos son por todos odiados (tienen peor fama que los judiciales). Pero ¿dónde están los políticos cuando el señor que va en su auto de lujo arroja basura por la ventanilla? ¿Es que los políticos están en el andén del metro, empujando a otros y no dejando que las puertas se cierren? ¿Es culpa de los políticos que la gente compre ropa y artículos de contrabando (por eso decía que Adam Smith es el profeta: ¡muera el Estado! ¡Viva el libre mercado!)? No, señores, esos políticos son fruto de esta sociedad. Ellos, los políticos, son nuestro espejo. Y viceversa. Por eso nos espantan y el espanto nos ha dejado pasmados. La sociedad mexicana, la trabajadora y diligente sociedad mexicana (sin sarcasmo, de verdad, los mexicanos son trabajadores, ni quien lo dude) se quedó paralizada. Se parece a esos camiones, llamados chimecos, que hacen un ruido espantoso, que echan mucho humo, pero no avanzan o lo hacen a paso de tortuga.

Parece que nos encontramos en una pasmosa mediocridad.

Written by Luis Venegas

Octubre 7th, 2009 at 6:46 pm

Leave a Reply