La fascinación por el poder
¿Qué expelen los poderosos? ¿Por qué a ellos se les puede perdonar todo? Los poderosos pueden ser feos, de pésimo gusto, incluso un tanto estúpidos, pero de cualquier forma, son atractivos en el sentido más estricto de la palabra. Algo tienen que atraen miradas, atención, incluso admiración y, por supuesto, respeto. Los poderosos pueden incluso ser pobres, pero jamás dejarán que alguien les opaque. Son el centro de atención en fiestas, reuniones sociales, conglomeraciones. Una mirada, un gesto, una palabra es seguida con atención mórbida. Son líderes que necesitan seguidores. Y éstos, por supuesto, siempre sobran.