1. El cambio climático
2. Los temblores en América y Asia
3. ¡Que se acaban las direcciones IP en 2011!
Ya lo decían los mayas: el 2012 es el año del fin. Y en todo eso, ¿seré el culpable? A confesarse que nos queda poco tiempo.

1. El cambio climático
2. Los temblores en América y Asia
3. ¡Que se acaban las direcciones IP en 2011!
Ya lo decían los mayas: el 2012 es el año del fin. Y en todo eso, ¿seré el culpable? A confesarse que nos queda poco tiempo.

¡Felicidades, mexicanos! A partir de ahora gozarán de todos los privilegios, avances, logros y alcances de una educación capaz de sacarlos, si no de la pobreza, al menos sí de la ignorancia. Se acabaron las clases extramuros, los profesores que no saben escribir, los niños que no saben si la raíz cuadrada se estudia en matemáticas o en biología. Gracias, maestra y maestro, gracias porque has iniciado la creación del nuevo hombre en este país región cuatro.
Este elogio a la Nueva Educación tendría que tener un epígrafe enmarcado en cuadro de oro. De la pluma de Raúl Trejo, aquí está:
Acordar la calidad de la educación con Elba Esther Gordillo equivale a pactar el combate a la delincuencia con “El Chapo” Guzmán. El problema fundamental del sistema educativo en este país no son la carencia de recursos, la insuficiencia tecnológica, las enormes carencias en la infraestructura de las escuelas ni la desorientación de los planes de estudio. El lastre cardinal que arrastra la educación básica en México es la pervivencia de un sindicato manejado con estilos y ambiciones caciquiles y que impide la expresión libre y participativa de los maestros.
Y luego, esta bellísima postal del beso más revolucionario y pedagógico de los últimos años. Debiera estar pegado arriba del pizarrón de todas las escuelas para que los alumnos sepan a quién le deben su educación.

Foto: Nelly Salas, Milenio
Albert Einstein es el científico que todos tienen en mente. Nos dicen que redefinió la física pero lo cierto es que en nuestras escuelas primarias seguimos estudiando a Newton. Cualquier frase que involucre ciencia y religión se le achaca a él. Como sea, hoy se publica una carta inédita que será subastada y donde habla claramente sobre su idea de religión.
Aquí dejo la nota y que cada quien saque conclusiones.

Einstein: la religión es “superstición infantil”También dice que no ve nada que pueda definir a los judíos como pueblo elegido. Dirigida al filósofo Eric Gutkind, la misiva será subastada el jueves en Londres.
La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”. Lo dijo Albert Einstein,y su célebre aforismo ha sido fuente de interminables debates entre creyentes y no creyentes deseosos de reclamar como suyo al más grande científico del siglo XX. (más…)
El hombre este olvidó su panza y corrió más veloz que Ana Guevara.

Y este joven… sin palabras ese salto..
Edgar Millán Gómez
Roberto Velasco
Guillermo Cuautle Hernández
Miguel Alejandro Arellano Figueroa
José Ignacio Badillo Jasso
Manuel García Pérez
Víctor Hugo Martínez Bravo
Genaro Francisco Nicolás
Guillermo Martínez
Aristeo Gómez Martínez…
¿Cuántas vidas hacen falta para vivir en paz?
Todavía hoy llegan amigos a preguntarme: ¿ya sabes manejar? Y les respondo señalando los múltiples golpes que mi auto tiene. Alguien más aseguró que mi carro sin golpes no sería mío. Parece piñata. Me consuelo pensando que 90 por ciento de los daños han sido provocados por los imprudentes conductores de la Ciudad de México. Consuelo de tontos porque finalmente el carro rechina todo el tiempo. Como se dice en México, está cada vez más guango.
Parte de mis problemas al volante tiene que ver con el lenguaje. Moi, mi bisoño profesor, experto al volante de tal suerte que con él es más seguro ir en el auto que caminando, tiene un idioma automotriz que a mi me confundía. Él decía: échate en reversa y dóblate a la izquierda. Sólo entendía lo de la reversa. Nunca supe qué quería decir “doblar a la izquierda/derecha”. ¿Quería decir que girara a la derecha para que el auto se fuera hacia la izquierda? ¿Quería decir lo opuesto? Otro problema era el asunto de conducir en las avenidas de esta ciudad. Cuando conducíamos en el carril de baja velocidad y habría que cambiar a la de alta, Moi me decía: “sal allá adelante”. Entonces yo salía de la avenida. Para mí, salir significaba ir fuera de la avenida. Salir y entrar eran asuntos que al final se resolvían con una señal del dedo índice y un “para allá”. Porque el otro problema era llegar a una encrucijada, preguntar hacia dónde y escuchar: “sigue los autos”. Para Moi era obvio que seguir a los autos nos llevaría al rumbo correcto. Para mí era como si no me respondiera nada.
La culpa de no saber estacionarme no es pues de Moi. La culpa es mía que no consulté algún diccionario de jerga automovilística. Los instructores de manejo deberían enseñar, antes que los pedales, la terminología que usan. De tal manera que cuando uno escuche, doble a la izquierda no se quede pensando en cómo llegamos del volante a Kinder 1.
