El Bolaño de hoy XIII
La Universidad Desconocida, p. 372. Perdón el comentario, pero este poema casi me hace llorar. Rabiosamente románticos esos perros bolañianos. Quizá hasta para ponerlo en uno de esos separadores y traerlo en los libros que uno lee.
LOS PERROS ROMÁNTICOS
En aquel tiempo yo tenía 20 años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar, ni rezar,
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.
***
16 días. Pero si apenas ayer faltaban 17. El tiempo ¿nosotros? nos vamos rápido.